Proteger sus muebles de las uñas del gato, sin frustrarlo

Proteger sus muebles de las uñas del gato, sin frustrarlo

Su gato araña el sofá, la alfombra o la parte baja de las cortinas. Arañar es una necesidad, y no va a dejar de hacerlo. La solución consiste en ofrecerle una superficie que le guste más, en el lugar adecuado, y después hacer sus muebles menos tentadores.

Por qué araña un gato

Arañar cumple varias funciones a la vez:

  • Cuidar sus uñas: se quita las capas gastadas para mantener unas uñas nuevas.
  • Marcar su territorio: unas glándulas entre sus almohadillas depositan un olor, y las marcas dejan una señal visible.
  • Estirarse, sobre todo al despertar.
  • Soltar una emoción, por ejemplo cuando usted llega a casa.

Como marca su territorio, araña donde vive y donde se le ve: la entrada, el sofá, el rincón cerca de su lugar de sueño. Por eso un rascador relegado a una habitación de invitados se queda ignorado.

Observar antes de actuar

Durante unos días, anote:

  • dónde araña: sofá, puerta, alfombra, silla;
  • cómo: de pie contra una superficie vertical, o en plano sobre el suelo;
  • qué material prefiere: tejido de trama gruesa, moqueta, madera, cartón;
  • cuándo: al despertar, cuando usted llega, después de una comida.

Estas respuestas le dicen qué rascador elegir y dónde ponerlo.

Elegir el rascador adecuado

Un rascador eficaz retoma lo que a su gato ya le gusta.

  • Vertical u horizontal, según su postura. A muchos gatos les gustan los dos: si duda, prevea uno de cada.
  • Lo bastante alto para que se estire con las patas extendidas, si araña de pie.
  • Estable: un rascador que se tambalea le da miedo, y vuelve al sofá.
  • De un material que enganche: sisal, cartón ondulado o cuerda gruesa.

Un árbol rascador con postes de sisal combina rascador y altura. Para elegirlo, vea Árbol rascador: cómo elegirlo y dónde colocarlo.

Colocarlo en el lugar adecuado

Es la etapa que marca la diferencia. Coloque el rascador:

  1. Justo delante del mueble que estropea, al principio. Una vez adquirida la costumbre, podrá desplazarlo unos centímetros cada día.
  2. Cerca de su cama, porque araña al despertarse.
  3. Cerca de la entrada, si araña cuando usted llega.

En un piso, dos o tres rascadores bien colocados valen más que uno solo y grande en un rincón.

Hacer el mueble menos tentador

Al mismo tiempo, haga temporalmente menos agradable la zona dañada:

  • cúbrala con una manta lisa o una sábana tensada, que no enganche;
  • ponga cinta adhesiva de doble cara en las esquinas afectadas, porque a la mayoría de los gatos no les gusta esa sensación pegajosa;
  • si es posible, desplace el mueble y ponga el rascador en su antiguo lugar.

Retire estas protecciones de forma progresiva, cuando el rascador lleve varias semanas adoptado.

Animar, nunca castigar

Cada vez que su gato use el rascador, felicítelo con voz suave o dele un premio. Juegue con una caña con plumas alrededor del rascador para que clave las uñas en él. Frote en él un poco de hierba gatera, si el suyo reacciona a ella.

Si araña el sofá, interrúmpalo con calma llamándolo o atrayendo su atención hacia el rascador. Evite gritar, rociarlo con agua o pegarle. Estas reacciones lo asustan sin enseñarle dónde arañar. Dañan su confianza en usted, y el estrés incluso puede aumentar las marcas.

¿Y las uñas en sí?

Las uñas de un gato de interior se desgastan menos que las de un gato que sale. Vigílelas, sobre todo en un gato mayor: una uña demasiado larga puede curvarse hacia la almohadilla.

El desungulado es la amputación de una parte de los dedos. No forma parte de las soluciones. Si las puntas de sus uñas le molestan, su veterinario puede enseñarle cómo acortarlas sin tocar la parte viva, o encargarse él.

Si de pronto araña mucho más

Un gato que empieza a arañar por todas partes, cuando usaba bien su rascador, suele enviar una señal. Una mudanza, un nuevo animal, un gato del vecindario visto por la ventana o un cambio de ritmo en casa pueden inquietarlo. Marca entonces más su territorio. Busque qué ha cambiado, mantenga intactas sus referencias y aumente las sesiones de juego. Si el comportamiento va acompañado de otros signos, como necesidades fuera del arenero o una bajada del apetito, hable con su veterinario.

Elegir muebles que resistan

Si cambia de sofá o de sillón, unas referencias ayudan:

  • los tejidos de tejido apretado y liso enganchan menos las uñas que las tramas gruesas y el bouclé;
  • una funda desmontable se sustituye con más facilidad que un sofá;
  • un rascador previsto desde la instalación del mueble evita coger malas costumbres.

En resumen

  • Arañar es una necesidad: oriéntela hacia un rascador.
  • Observe dónde, cómo y cuándo araña.
  • Elija un rascador estable, lo bastante alto, colocado justo delante del mueble afectado.
  • Recompense, sin castigar nunca.
  • Para la longitud de las uñas, pida consejo a su veterinario.