El perro es un animal social, que vive en grupo. Quedarse solo no es, por tanto, algo natural para él. Sin embargo, puede aprender a esperar su regreso con calma, siempre que se lo enseñe paso a paso.
¿Cuánto tiempo puede quedarse solo un perro?
No hay una duración única. Todo depende de su edad, de su carácter, de su salud y de lo que haya hecho antes de que usted se vaya.
- Un cachorro no aguanta mucho tiempo y necesita compañía. Sus ausencias deben ser cortas y alargarse de forma muy progresiva.
- Un perro adulto acostumbrado puede quedarse solo unas horas, si ha salido antes y tiene con qué entretenerse.
- Un perro mayor puede necesitar salir con más frecuencia.
Si sus jornadas de trabajo son largas, prevea una solución para mediodía: un vecino, un paseador, una guardería o una vuelta a casa a mediodía.
Preparar la salida
Un verdadero paseo antes de irse
Un perro que ha caminado, olfateado y hecho sus necesidades está más dispuesto a dormir. Antes de una ausencia larga, prevea un verdadero paseo, mejor que una vuelta rápida a la manzana.
Un rincón donde se sienta bien
Déjelo en una habitación donde tenga sus costumbres, con su cama, agua fresca y una temperatura agradable. Una cama con borde, donde pueda apoyar la cabeza y sentirse rodeado, le ayuda a descansar. Encontrará varios modelos en nuestra colección de camas y cojines para perro. Si duda sobre el lugar, lea nuestra guía sobre dónde colocar la cama.
Con qué entretenerse
Un juguete para morder, una alfombra olfativa o un juguete dispensador de pienso lo entretiene en el momento en que usted se va. Elija juguetes resistentes, adecuados a su tamaño, que no pueda tragar. Nuestra guía para entretener al perro en casa da otras ideas.
Aprender la soledad, paso a paso
Empiece con ausencias muy cortas, en un momento en que su perro esté tranquilo.
- Salga de la habitación unos segundos y vuelva. Repita varias veces al día.
- Cierre la puerta tras de sí, unos minutos.
- Salga del piso: baje la basura, vaya a buscar el correo.
- Alargue poco a poco la duración: un cuarto de hora, media hora, una hora.
Pase a la siguiente etapa solo si su perro se mantiene tranquilo en la etapa actual. Si se inquieta, retroceda.
Irse y volver sin drama
Las despedidas largas aumentan la tensión. Unos minutos antes de irse, mantenga la calma y la neutralidad, e ignore con amabilidad a su perro.
El perro también detecta las señales de la salida: las llaves, los zapatos, el abrigo. Varias veces al día, coja las llaves o póngase el abrigo sin salir. Esos gestos irán perdiendo poco a poco su valor de alerta.
Al volver, espere a que se calme antes de saludarlo. Después sáquelo para que haga sus necesidades.
Los errores que conviene evitar
- Dejarlo solo un día entero nada más llegar: un perro que descubre un nuevo hogar necesita tiempo para encontrar sus referencias. Si puede, prevea unos días en casa en el momento de su llegada.
- Encerrarlo en una habitación que no conoce: asociaría su salida con un lugar que le inquieta.
- Regañarlo al volver por una travesura: no relaciona el regaño con lo que hizo antes, y puede temer su regreso.
Reconocer la ansiedad por separación
Algunos perros llevan muy mal la soledad. Estos son los signos más habituales:
- ladridos o aullidos continuos después de su salida, a veces comunicados por los vecinos;
- destrozos cerca de la puerta o de las ventanas;
- necesidades hechas dentro de casa aunque esté educado;
- salivación abundante, jadeo, agitación;
- un perro que le sigue a todas partes y se inquieta en cuanto usted se prepara.
En estos casos, su perro sufre. Castigarlo al volver agrava su angustia. Hable con su veterinario: comprobará que no haya una causa médica y podrá orientarle hacia un veterinario etólogo o un educador canino.
Para saber qué pasa en su ausencia, una cámara o una simple grabación de audio ayuda mucho. Y si los vecinos se quejan, explíqueles que está trabajando en el problema.
En resumen
- Saque a su perro antes de irse y déjele un rincón cómodo con agua.
- Alargue sus ausencias de forma muy progresiva, empezando por unos segundos.
- Váyase y vuelva sin efusiones.
- Déjele un juguete resistente para entretenerse.
- Ladridos continuos, destrozos, falta de limpieza: hable con el veterinario.