Entretener a un gato de interior: juegos, altura y rutinas

Entretener a un gato de interior: juegos, altura y rutinas

Un gato de interior necesita ocasiones de cazar, explorar y descubrir cada día. Cuando se aburre, lo hace saber: maullidos por la noche, ataques a los tobillos, cortinas arañadas. Así se le entretiene en el día a día, con poco material y poco tiempo.

Reconocer a un gato que se aburre

  • Maúlla o corre por el piso por la noche.
  • Ataca sus pies o sus manos por sorpresa.
  • Araña o tira objetos para llamar la atención.
  • Duerme muchísimo y gana peso.
  • Se lame de forma excesiva.

Estos signos también pueden tener una causa médica, en particular un lamido excesivo o un cambio brusco de comportamiento. En caso de duda, hable primero con su veterinario.

El juego de caza, cada día

La caza sigue siempre la misma secuencia: acechar, acercarse, saltar, atrapar y después comer. Un buen juego reproduce esas etapas.

  1. Elija un juguete-presa: caña con plumas, un ratoncito en el extremo de una cuerda.
  2. Muévalo como un animal: se aleja del gato, se esconde detrás de un cojín, se detiene, vuelve a salir. Una presa nunca se lanza contra su cazador.
  3. Déjelo ganar con regularidad.
  4. Ralentice poco a poco y deje que capture la presa una última vez.
  5. Dele después su comida o un premio.

Bastan unos minutos, varias veces al día. Una sesión justo antes de que usted se acueste suele ayudar a calmar las noches agitadas.

El puntero láser excita mucho a los gatos, pero nunca les permite atrapar nada. Si lo usa, termine siempre con un juguete que pueda agarrar. Guarde los juguetes de cuerda después de la sesión: un hilo tragado es peligroso.

Los juguetes que usa solo

  • pelotas ligeras y pequeños ratones para empujar;
  • una caja de cartón con agujeros, una bolsa de papel sin asas;
  • un túnel de tela;
  • una caja en la que usted esconde un juguete.

El secreto está en la rotación. Deje tres o cuatro juguetes de libre acceso y guarde los demás. Cámbielos cada semana: un juguete olvidado vuelve a ser nuevo.

Comer buscando

En la naturaleza, un gato trabaja para comer. Puede reproducirlo con una parte de su ración:

  • una pelota dispensadora que libera croquetas cuando la empuja;
  • una alfombra olfativa donde las croquetas se esconden entre tiras de tela;
  • unas croquetas escondidas por el piso, en estantes o en cajas.

Empiece con versiones fáciles para que lo consiga y aumente después la dificultad. Descuente de su ración habitual lo que encuentre así. Para organizar el resto de las comidas, vea Comedero y rincón de comida del gato.

Aprovechar la altura

Un piso se agranda hacia arriba. Estanterías de pared sólidas, árbol rascador, lo alto de un armario despejado: cree un recorrido que le permita recorrer una habitación sin tocar el suelo. La guía Árbol rascador: cómo elegirlo y dónde colocarlo le ayudará a encontrar un modelo estable.

Una ventana al mundo

Una repisa o un cojín ante una ventana asegurada, con vistas a la calle o a árboles, ofrece al gato un espectáculo permanente: pájaros, transeúntes, hojas que se mueven.

Estimular sus sentidos

  • La hierba gatera vuelve juguetones a algunos gatos durante unos minutos. No todos reaccionan a ella, y los gatitos suelen ser insensibles.
  • Una hierba para pastar, en maceta, gusta a muchos gatos de interior.
  • Objetos nuevos: una caja que llega, una bolsa vacía, una prenda que huele a exterior. Déjelo explorar.

Aprender trucos

Un gato puede aprender a sentarse, a dar la pata o a venir cuando lo llaman, con premios y mucha paciencia. Bastan sesiones de dos o tres minutos. Es un ejercicio para su mente y un momento de complicidad.

Una rutina con la que contar

Al gato le gustan los horarios regulares. Juego por la mañana, comida, siesta, juego por la noche, comida, a dormir: un día previsible lo tranquiliza y reduce las peticiones a cualquier hora. Mantenga la sesión de juego de la noche, aunque sea corta: prepara una noche tranquila.

Cuando usted no está

Un gato suele soportar bien una jornada de trabajo, sobre todo si duerme buena parte del tiempo. Prepare simplemente su entorno antes de irse: un juguete sacado del armario, unas croquetas escondidas, una vista despejada al exterior, una manta o una cama al sol. Guarde las cuerdas y los objetos pequeños que podría tragar. A su regreso, dedique unos minutos a jugar con él antes de ocuparse del resto: suele ser el momento en que tiene más energía.

En resumen

  • Juegue varias veces al día, como una caza, con una captura final y una comida.
  • Rote los juguetes cada semana.
  • Dé una parte de la ración como juego de búsqueda.
  • Añada altura y una vista al exterior.
  • Un cambio de comportamiento pasa primero por el veterinario.