Un gato pasa gran parte del día durmiendo o dormitando. Elige sus lugares con cuidado, y no siempre los que se le han preparado. Entender sus criterios le ayuda a ofrecerle una cama que usará de verdad.
Lo que busca un gato para dormir
Casi siempre se repiten cuatro criterios.
- El calor. Un gato busca las zonas templadas: una mancha de sol, lo alto de un aparato, sus rodillas.
- La seguridad. Duerme mejor cuando nada puede sorprenderlo por detrás. De ahí su gusto por los rincones, las camas de bordes altos y las alturas.
- La calma. Los lugares de paso, las puertas que se cierran de golpe y los aparatos ruidosos lo alejan.
- Un olor familiar. Su jersey, su cama, su propia manta: lo que huele a casa lo tranquiliza.
También cambia de sitio a lo largo de las horas y de las estaciones. En verano, busca el fresco de las baldosas. En invierno, sigue el sol de una habitación a otra. Por eso varias camas valen más que una sola.
Los lugares que prefiere
En altura
Lo alto de un armario, una estantería, la cima de un árbol rascador. Lo ve todo y se siente fuera de alcance. Si su gato duerme a menudo en altura, ponga allí un cojín o una manta doblada. Compruebe que puede subir y bajar sin saltar desde demasiado alto, sobre todo si envejece.
Cerca de una fuente de calor
El alféizar de una ventana soleada o un rincón cercano a un radiador lo atraen. Una hamaca para radiador puede gustarle. Evite solo las superficies ardientes y los aparatos que podría tirar.
Sobre sus cosas
La ropa limpia, el sillón donde usted lee, su lado de la cama. Se acomoda allí porque esos lugares llevan su olor y siguen tibios después de que usted pase.
En un refugio
Caja de cartón, cesta cerrada, hueco bajo la cama: algunos gatos solo duermen profundamente a resguardo de las miradas. Deje al menos un escondite accesible de forma permanente.
Qué cama elegir
Observe primero cómo duerme su gato.
- Se hace un ovillo: una cama redonda de bordes elevados le permite apoyarse y conservar su calor.
- Se extiende cuan largo es: un cojín plano o una manta doblada le convendrá más.
- Se esconde para dormir: una cama cubierta, tipo iglú, o una cesta deslizada bajo un mueble.
En cuanto al material, prefiera un textil suave, que conserve el calor y se limpie con facilidad. Una funda desmontable simplifica el mantenimiento.
La manta, una cama sin esfuerzo
A menudo, el gato ya ha elegido: una esquina del sofá o un sillón. En lugar de echarlo, ponga allí una manta. Protege su tapicería y le ofrece una superficie suave que conserva su olor. A los gatos les gusta acomodarse en nuestras mantas de alpaca, de alpaca y lana, diseñadas en Estonia y fabricadas en Perú. Cepílleles con regularidad y llévelas a una limpieza en seco cuando haga falta.
Dónde colocar su cama
- En una habitación donde usted viva, para que duerma cerca de usted sin estar en el paso.
- Lejos del arenero y del comedero.
- A resguardo de las corrientes de aire y del sol abrasador del verano.
- En varios lugares si es posible: uno en altura, uno en el suelo, uno a resguardo.
Si tiene varios gatos, prevea al menos una cama por gato, en lugares distintos. Algunos duermen juntos y otros prefieren guardar las distancias.
Conseguir que adopte una cama nueva
Un gato suele desconfiar de un objeto nuevo. Para ayudarle:
- Coloque la cama donde ya duerme, mejor que en el lugar que a usted le conviene.
- Añada una prenda que haya llevado o su manta anterior, por el olor.
- Déjelo descubrirla solo. No lo meta a la fuerza.
- Dele tiempo. Algunos gatos la adoptan enseguida y otros después de varios días.
Un poco de hierba gatera esparcida encima atrae a algunos gatos. No todos reaccionan a ella.
¿Y si duerme en su cama?
Muchos gatos se unen a sus humanos por la noche. Es una elección que le corresponde a usted. Si la acepta, mantenga al día sus tratamientos antiparasitarios con su veterinario y lave sus sábanas con regularidad. Si prefiere dormir solo, cierre la puerta desde el principio y ofrézcale una cama cómoda justo al lado, con una prenda suya. Un gato acepta mejor una norma clara y constante que una puerta abierta una noche de cada dos.
Cuándo preocuparse
Un cambio brusco en el sueño merece su atención. Si su gato duerme mucho más de lo habitual, se esconde sin parar, ya no sube a sus alturas favoritas o come menos, pida cita con el veterinario. Estos signos pueden esconder un dolor o una enfermedad, que el gato muestra poco.
Para profundizar en el equilibrio de su gato en casa, lea Cómo hacer feliz a un gato de piso.
En resumen
- Calor, seguridad, calma y olor familiar guían sus elecciones.
- Ofrezca varias camas: en altura, en el suelo, a resguardo.
- Elija la forma según su manera de dormir.
- Coloque la cama nueva donde ya duerme.
- Un sueño que cambia de golpe justifica la opinión de un veterinario.