Un bebé lo cambia todo en una casa: los horarios, los ruidos, los olores, la atención que usted da a cada uno. Su perro también vivirá estos cambios. Cuanto antes los prepare, durante el embarazo, más suave será la llegada.
Durante el embarazo: cambiar poco a poco
Ajustar la rutina por adelantado
Piense en su futuro día a día con un recién nacido: quién sacará al perro, a qué hora, cuánto tiempo. Ponga en marcha ese nuevo ritmo unas semanas antes del nacimiento. Así, el perro no relaciona esos cambios con la llegada del bebé.
Si la atención que le da va a disminuir, redúzcala con suavidad desde ahora. Conserve algunos momentos solo para él, aunque sean cortos, que pueda mantener después del nacimiento.
Repasar los fundamentos de la educación
Unas cuantas órdenes sencillas le serán de gran ayuda: «sentado», «tumbado», «quieto», «ve a la cama», «correa». Trabájelas en sesiones cortas, con premios y felicitaciones. Un perro que va a echarse en su cama cuando se lo piden facilita mucho la vida con un bebé en brazos.
Acostumbrarlo a las novedades
- El material: instale la cuna, la hamaca y el cambiador unas semanas antes. Deje que el perro los huela y enséñele después a mantenerse a distancia.
- Los ruidos: póngale grabaciones de llanto de bebé, primero a muy bajo volumen, mientras come o juega. Suba el volumen muy poco a poco, solo si se mantiene relajado.
- Los olores: use desde ahora las cremas y el jabón previstos para el bebé.
- El cochecito: pasee con él junto al cochecito vacío, para que aprenda a caminar con calma a su lado.
- Las manipulaciones: un niño que crece agarra las orejas y la cola. Acostumbre desde ahora a su perro a que le toquen con suavidad las orejas, las patas y el lomo, recompensándolo. Esto no sustituye nunca a la vigilancia.
Definir las zonas
Decida qué habitaciones seguirán abiertas al perro. Si el cuarto del bebé le va a estar vedado, ciérrelo desde ahora o ponga una barrera. Compruebe también la ubicación de su cama: debe quedar en una habitación de uso común, apartada del paso y lejos de las cosas del bebé. Nuestra guía dónde colocar la cama de su perro le ayuda a encontrar el rincón adecuado.
Si tiene que moverla, hágalo varias semanas antes del nacimiento y haga agradable ese nuevo rincón desde el principio. Una cama cómoda y a su medida ayuda: encontrará camas en nuestra colección para perro.
Antes de volver de la maternidad
Prevea quién cuidará o sacará al perro durante su estancia. Si es posible, haga traer a casa una prenda que haya tocado al bebé y deje que el perro la huela con calma, recompensándolo.
El día de la llegada
El progenitor que no lleva al bebé en brazos entra primero y saluda al perro, a menudo muy excitado después de su ausencia. Cuando haya vuelto la calma, presente al bebé, con el perro con correa si hace falta, a una distancia que le permita oler sin tocar. Recompense cada comportamiento tranquilo. No fuerce nada: un perro que prefiere alejarse tiene derecho a hacerlo.
Las semanas siguientes
- Nunca solos juntos: no deje nunca al bebé y al perro en una habitación sin un adulto, ni siquiera con un perro muy dulce, ni siquiera unos segundos. Si sale de la habitación, el perro o el bebé va con usted, o una barrera los separa.
- Asociar al bebé con lo positivo: cuando el bebé está presente, el perro recibe atención y premios. Evite apartarlo solo cuando el bebé está presente.
- Mantener sus paseos: un perro que sale y gasta energía se mantiene más tranquilo. Los juegos de olfato de nuestra guía entretener al perro en casa lo entretienen durante las siestas del bebé.
- Proteger su cama: es su refugio. Más adelante, cuando el niño se desplace, enséñele a dejar tranquila la cama del perro.
Reconocer las señales de malestar
Un perro inquieto lo muestra a menudo antes de gruñir: aparta la cabeza, se lame los belfos, bosteza, enseña el blanco del ojo, se queda inmóvil o se aleja. Respete estas señales y aléjelo del bebé. Un gruñido es un aviso útil: no lo castigue, o el perro puede dejar de avisar.
Si su perro gruñe, clava la mirada en el bebé, se muestra muy agitado o, al contrario, se repliega sobre sí mismo, hable pronto con su veterinario. Podrá orientarle hacia un veterinario etólogo o un educador canino que trabaje con métodos positivos. Cuanto antes pida ayuda, más sencillo resulta.
En resumen
- Ponga en marcha la nueva rutina unas semanas antes del nacimiento.
- Acostúmbrelo de forma progresiva al material, a los ruidos y a los olores del bebé.
- Mantenga su cama en una habitación de uso común, lejos de las cosas del bebé.
- No deje nunca solos juntos al bebé y al perro, ni un instante.
- Ante la menor señal de malestar, pida consejo a un profesional.