Perro que ladra en un piso: entender y actuar

Perro que ladra en un piso: entender y actuar

Un perro que ladra intenta decir algo. En un piso, sus mensajes atraviesan las paredes y la tensión con los vecinos sube deprisa. Para que se arregle, primero hay que entender qué dice.

Por qué ladra su perro

Ladrar es una forma normal de comunicarse para un perro. El objetivo es que ladre menos a menudo y durante menos tiempo. Durante unos días, anote cuándo ladra, qué pasó justo antes y cuánto dura. Ese pequeño cuaderno le dirá a menudo la causa.

Los ruidos del rellano y de la calle

El ascensor, pasos en la escalera, una puerta que se cierra de golpe: el perro avisa a la casa de que pasa algo. Es el ladrido de alerta, muy habitual en un piso.

La soledad

Si los ladridos empiezan cuando usted se va y duran, suelen indicar un malestar relacionado con la soledad. Un vecino o una cámara pueden confirmárselo.

El aburrimiento y la petición

El perro ladra delante de usted para jugar, salir o comer. Si consigue lo que quiere cada vez, aprende que ladrar funciona.

El miedo

Tormentas, petardos, desconocidos: un perro con miedo suele ladrar retrocediendo, con la cola baja.

Lo que funciona: los métodos positivos

Gritar no ayuda: para el perro, usted ladra con él. Los collares antiladridos y los castigos suelen aumentar el miedo o el estrés, es decir, la causa de los ladridos. Los métodos que siguen recompensan la calma.

Contra el ladrido de alerta

  1. Cuando ladre ante un ruido, diga «gracias» con voz tranquila, como para decir «mensaje recibido».
  2. Llámelo hacia usted o hacia su cama y recompénselo en cuanto venga.
  3. Con el tiempo, el ruido del ascensor se convierte en la señal para venir a buscar un premio cerca de usted.

También puede limitar los desencadenantes: un visillo ante la ventana que da a la calle, un fondo sonoro suave cerca de la puerta de entrada.

Contra los ladridos de petición

No responda al ladrido. Espere unos segundos de silencio y entonces dele lo que pide o proponga otra cosa. Al principio, es posible que ladre más fuerte. Es normal: aguante, y que toda la familia reaccione de la misma manera.

Contra el aburrimiento

Un perro que ha caminado, olfateado y jugado lo bastante ladra menos. Nuestra guía entretener al perro en casa da ideas sencillas para los días sin paseo largo.

Un rincón suyo, lejos de la puerta

La ubicación de la cama cuenta. Una cama colocada en la entrada pone al perro de guardia: oye todo lo que pasa en el rellano. Instálela mejor en una habitación tranquila, lejos de la puerta de entrada y de las ventanas a la calle, sin dejar de estar cerca de la familia.

Enséñele después «ve a la cama» como un juego, con un premio cada vez. Ese lugar se convierte en un refugio donde se echa cuando sube la agitación. Una cama de bordes altos, donde pueda apoyarse y hacerse un ovillo, ayuda a muchos perros a sentirse a resguardo. Encontrará camas así en nuestras camas y cojines para perro.

Cuando los ladridos llegan en su ausencia

Prepare las salidas: un paseo antes de irse, un juguete para rellenar en el momento en que cierra la puerta, salidas y regresos sin grandes efusiones. Entrénelo con ausencias cortas y alárguelas poco a poco. Nuestra guía dejar al perro solo sin estrés detalla el método paso a paso.

Hable también con sus vecinos. Explicarles que está trabajando en el problema y pedirles que le avisen suele apaciguar las relaciones.

Los reflejos que conviene evitar

  • Dejarlo ladrar mucho rato en la ventana: cuanto más lo repite, más se instala la costumbre. Bloquee la vista o aléjelo.
  • Ceder tras diez ladridos: aprende que basta con insistir.
  • Agitarse cuando tiene miedo: quédese a su lado, con calma, y tranquilícelo con voz pausada. Su calma le ayuda a recuperar la suya.
  • Cambiar de método cada semana: los avances suelen requerir varias semanas de constancia.

Cuándo pedir ayuda

Consulte si los ladridos duran mucho cuando está solo, si van acompañados de destrozos, de falta de limpieza o de gemidos, o si aparecen de repente en un perro hasta entonces tranquilo. Empiece por el veterinario, para descartar un dolor o un problema de salud. Podrá orientarle hacia un veterinario etólogo. Un educador canino que trabaje con métodos positivos también puede ayudarle en su casa.

En resumen

  • Anote cuándo y por qué ladra: la causa guía la solución.
  • Recompense la calma en lugar de castigar el ruido.
  • Coloque su cama lejos de la puerta de entrada, en una habitación tranquila.
  • Entretenga su cabeza y su olfato cada día.
  • Ladridos en su ausencia o cambio repentino: hable con el veterinario.